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La PrePartyES 2022 hace historia: una noche de ilusión, reencuentro y reivindicación

“Pasó la PrePartyES 2022, pasaron 30 delegaciones como un ciclón por Madrid”. Reinterpretando la famosa frase del gran José Luis Urribarri hace ahora 20 años, damos por concluido el gran encuentro eurovisivo de la capital. Como un ciclón de alegría, baile, ilusión, reencuentro y emoción. Así se vivió la noche en La Riviera cuando unas 2.500 personas cantaban y apoyaban a los 30 artistas que viajaron hasta Madrid o mandaron una actuación grabada. “Sois el mejor público de Europa”, decían muchos de ellos al terminar su actuación.

La ilusión por la vuelta a la presencialidad de una de las mayores fiestas previas al festival en Europa era latente incluso antes de que empezase el concierto. Casi 3 años o, lo que es lo mismo, 1.092 días, han (hemos) tenido que esperar para revivir las sensaciones que provoca el festival y que provoca este evento en los eurofans españoles y extranjeros que no han querido perderse la cita.

Casi CUATRO HORAS, en las que los artistas, público y demás invitados rieron, bailaron, cantaron y lloraron. Si se hiciese una encuesta entre los asistentes, la mayoría coincidiría en que lo de anoche fue un tsunami de emociones. Y entre los momentos más emocionantes, el homenaje a Ucrania. Aunque fue el final, sin duda, se merece ocupar las primeras palabras de esta crónica. Jamala salió, cantó y nos desgarró por dentro. El 1944 de la ganadora de Eurovisión 2016, con un mensaje tan actual y a la vez tan lejano, se recordará para siempre. De hecho, cuando la PrePartyES celebre su 50 aniversario y se haga un recopilatorio de los mejores momentos, esta despedida de 2022 ocupará un lugar privilegiado en el recordatorio. La artista, que tuvo que huir de su país por la invasión rusa, llegó a España como embajadora por la paz, para recordar la necesidad de terminar con esa barbarie y apoyar el programa Stand with Ukraine.

Jamala (Álvaro de las Heras)

Los representantes ucranianos en 2021, Kalush Orchestra, fueron también parte de ese homenaje para todos aquellos que están sufriendo las consecuencias de una guerra injusta, cruenta y devastadora. Eurovisión volvía a Madrid este sábado y lo hacía por todo lo alto. 30 delegaciones (27 presencialmente y tres de forma virtual), invitados especiales, reconocimientos a artistas del pasado y muchísimas sorpresas se dieron cita desde el primer minuto. Ese primer minuto que ya fue una de las grandes sorpresas. “Realmente soy un tonto, un estúpido en el fondo, que otra noche vuelve a ver cómo te vas (pa-pa-para-pa-pada-pa)”, entonaba el grupo secreto que participaría en este segundo concierto. Varry Brava y su Raffaella rendían homenaje a la diva italiana y ya dejaban claro todo lo que estaba por llegar. Tras esta apertura, la maestra de ceremonias, Ruth Lorenzo avisaba: “Vosotros habéis traído a 50 artistas a estas dos noches. Los lectores que llevan más de 20 años acompañando a Eurovisión-Spain en esta aventura y se han convertido en una gran familia que une a artistas, eurofans, periodistas y profesionales del festival. ¿Estáis preparados?”

Y después, volvían los Varry Brava con su Hortera, antes de pasar al inicio de las actuaciones de delegaciones. Los checos, We are domi; Andrea, de Macedonia del Norte; Brooke, desde Irlanda; Malik Harris, de Alemania, y Stefan, de Estonia, abrieron el primer bloque de artistas internacionales.

Rayden les cogió el testigo para mandarnos a la “Calle de la llorería” y, otra de las sorpresas de la noche, cantar Averno junto a Tanxugueiras. Sabíamos que funcionaban juntos, pero ayer comprobamos de primera mano que forman un tándem perfecto.

Systur (Islandia), Citi Zeni (Letonia), Sheldon Riley (Australia), de manera virtual, Reddi (Dinamarca) y Jérémie Makiese (Bélgica) continuaron el show con sus propuestas para Turín.

Krista Siegfrids, que capitaneó el viernes la Welcome, tampoco quiso perderse el gran concierto del sábado y volvió a hacer bailar a todos los asistentes con Can you see me y un medley de Like a virgin y Ding Dong.

Fue el tercer bloque de delegaciones el que contó con Monika Liu, de Lituania; Zdob si Zdub & Fratti Advahov, de Moldavia; Marius Bear, de Suiza; Emma Muscat, de Malta; y Mia Dimsic, de Croacia.

Como no podía ser de otra manera, este intervalo entre delegaciones lo protagonizó la presentadora, que recordó su mítico Dancing in the rain y llamó al escenario a Rayden. El mismo puñal fue una de esas sorpresas inesperadas, que los espectadores disfrutaron y agradecieron con sus aplausos. “Ruth a Eurovisión”, gritaba el público. Ella agradeció el gesto y quiso sincerarse con todos: “Los artistas pasamos por muchos momentos en nuestras carreras y los que me seguís sabéis que ahora mismo no puedo hacer mucho más de lo que estoy haciendo y quiero que sepáis que es gracias a vosotros por lo que se sigue adelante. Gracias”.

Montenegro (Vladana), Azerbaiyán (Nadir Rustamli), Noruega (Subwoolfer) y Armenia (Rosa Linn) fueron los encargados de cantar en el cuarto bloque de artistas, antes del homenaje a Anabel Conde.

Junto a Ruth Lorenzo, la representante española en 1995 y mejor resultado para España desde entonces, agradeció, muy emocionada, este reconocimiento: “Esta noche es un sueño. A partir de ahí cambió toda mi vida, Eurovisión me ha traído cosas maravillosas porque he podido viajar por todo el mundo, conocer gente genial, pero, sobre todo, lo que más me asombra es que, aunque hayan pasado tantos años, sigo teniendo muchísimo cariño de la gente”. Evidentemente, no se fue sin cantar su Vuelve conmigo, que coreó la sala entera.

Ya metidos en la recta final, fueron apareciendo los grandes favoritos para el público español. WRS, de Rumanía; Circus Mircus, de Georgia; Sam Ryder, del Reino Unido, Andromache, de Chipre (de forma virtual), y The Rasmus, de Finlandia, fueron los protagonistas del quinto bloque. Nadie dudaba que la balada del británico y el Llámame del rumano iban a ser dos de los puntos más álgidos del concierto y así fue. “Hola mi bebé-bé, llámame, llámame”, lo cantaron hasta los camareros de La Riviera. Y el que diga que no, miente. Justo detrás de ellos, la representante serbia, Konstrakta, quiso mandar un mensaje a todos los asistentes después de anular su participación por motivos de salud.

De subidón a subidón y tiro porque me toca. Poco antes del bloque final de delegaciones, Tanxugueiras aparecieron en el escenario para interpretar Figa y Terra. Para ellas, esta actuación supone “el broche final” a su travesía eurovisiva y no quisieron dejar atrás esta época tan alucinante sin cantar delante de ese público que tanto les apoyó hace meses cuando ganaron La elección interna de Eurovisión-Spain, motivo por el que comenzó la aventura.

Pero todo lo bueno tiene un final y ese final llegaba con el polaco, Ochman; la albanesa, Ronela; los franceses, Alvan & Ahez; la sueca, Cornelia, y los ucranianos, Kalush Orchestra.

Cornelia Jakobs (Álvaro de las Heras)

30 países en Madrid, 30 países que volvieron a emocionar a un público entregado y que quiere más. Eurovision-Spain.com logró montar anoche en La Riviera un pequeño festival con una línea gráfica solo a la altura de los grandes y un equipo que se dejó la piel para que todo saliese adelante. Si hay una palabra que puede definir estas dos noches, esa sería calidad.

Fuente: Eurovision-Spain.com

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